miércoles

El pequeño monje que pensaba en el tigre

"Cierto maestro Chan de las montañas Wutanaceptó a un pequeño monje cuya edad era de tres años. El maestro y el discípulo se dedicaron a estudiar y a perfeccionarse en lo alto de las montañas. No bajaban de la cima. Después de más de diez años el maestro Chan y su discípulo descendieron. El pequeño monje al ver los bueyes, los caballos, los gallos, los perros, no los reconocía.
El maestro los señalaba y les decía:"´Este se llama buey y puede arar los campos: éste es el caballo y se puede montar, éste es el gallo y éste el perro, el uno anuncia la aurora y el otro protege las puertas de las casas".
El pequeño monje asentía. Un rato después pasó una muchacha. El joven monje preguntó asustado: "¿Qué ser es este?". El maestro temió que al joven monje se le despertara el sentimiento amoroso y severo le respondió: "Éste se llama tigre. Si alguien se le acerca lo morderá. No quedarán ni los huesos".
El joven monje asintió. Por la noche regresaron a la montaña.
El maestro le preguntó al joven monje: "De las cosas que viste hoy al pie de la montaña ¿hay o no alguna en la cual pienses?.
El joven monje respondió: "No pienso en ninguna cosa. Sólo pienso en aquel tigre que se come a las personas.
No puedo sacarlo de mi pensamiento"

LI FU YEN

Dijo uno de los presentes:
- Convénceme de que la lógica es útil.
- ¿Quieres que te lo demuestre?
- Sí.
- Entonces....es necesario que recurra a una demostración.
Y al ver que el otro asentía le dijo:
- Si te engaño con sofismas, ¿cómo harás, pues, para darte cuenta?
El otro guardó silencio.
- Ya ves como te das cuenta de que la lógica es necesaria y que, apartándote de ella, ni siquiera puedes llegar a saber si es necesaria o no.

Epicteto, Conversaciones, II, 25.

Material enviado por la Lic. Graciela E. Prepelitchi - TE: (54-11) 15-6674-8312 - Palermo - Buenos Aires - Argentina

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